Las fachadas de los edificios son una de las claves estéticas de cualquier inmueble ya que son una de las primeras impresiones que podemos tener del mismo. Los edificios antiguos cuentan con un desgaste habitual de las fachadas, lo que implica un riesgo para el edificio así como una reducción de la estética por parte de los propietarios y los inquilinos de las viviendas.

Conforme pasa el tiempo, los edificios comienzan a envejecer y es necesario proceder a realizar una rehabilitación de los mismos, así como de su fachada tanto por una razón estética como por una cuestión de seguridad. Las fachadas están continuamente expuestas a la climatología y es necesario una rehabilitación de las mismas.

Cuando nos disponemos a realizar un revestimiento de fachadas tenemos que llevar a cabo unos pasos previos antes de elegir los acabados que queremos elegir.

Diagnóstico

La primera fase es el diagnóstico en el cual se hace un análisis exhaustivo de la situación de la fachada con el objetivo de obtener los datos necesarios para determinar cual será el trabajo a realizar. El estudio pormenorizado y completo del estado de la fachada es quizá la parte más importante de la rehabilitación, ya que nos permitirá conocer el estado de la misma y el riesgo que supone no realizar los trabajos de reestructuración necesarios.

El estudio comprende aspectos clave como el análisis de las nuevas normativas de ahorro energético por parte de la estructura, analizando si se producen pérdidas significativas de energía por el diseño de la misma.

Preparación

Preparar una fachada para su rehabilitación es uno de los pasos más importantes dentro del proceso integral de rehabilitación de la fachada. La preparación supone la retirada de objetos que colindan con la fachada como buzones, persianas, marcos, etc. Así como la preparación de la superficie que será pintada mediante un alisado profesional que nos facilite la aplicación de la pintura.

Además, la fase de preparación también implica la retirada y limpieza de restos de suciedad, moho o polvo por toda la superficie a rehabilitar. Esta fase suele ser bastante compleja y la eficacia de la misma repercutirá en los resultados estéticos de la rehabilitación completa de la fachada.

Pintura y acabados para una fachada

Hablamos de quizá el paso clave para obtener un buen resultado en nuestra fachada. Es la fase más larga y requiere de un estudio exhaustivo de los acabados disponibles y que mejor puedan adaptarse a la estructura.

No podemos elegir el acabado para una fachada de una manera aleatoria, debemos reparar en la importancia de estudiar previamente qué tipo de acabado puede encajar mejor con la fachada de nuestro edificio. Aquí podéis encontrar pintura acrílica para fachadas de casas, una de las pinturas más demandadas y populares entre aquellos que buscan revestir su fachada.

Según las condiciones del entorno y la propia naturaleza del inmueble, elegiremos un tipo de acabado u otro. Lo más lógico es dejarnos aconsejar por profesionales de la reforma y rehabilitación de fachadas para así evitar problemas a medio y largo plazo.